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Desesperación
José de Espronceda
1808 a 1842

  • - Me gusta ver el cielo
    con los negros nubarrones
    y oír los aquilones
    horrísonos bramar,

    me gusta ver la noche
    sin luna y sin estrellas,
    y sólo las centellas
    la tierra iluminar.

  • - Me agrada un cementerio
    de muertos bien relleno,
    manando sangre y cieno
    que impida el respirar,
    y allí un sepulturero
    de tétrica mirada
    con mano despiadada
    los cráneos machacar.

  • - Me alegra ver la bomba
    caer mansa del cielo,
    e inmóvil en el suelo,
    sin mecha al parecer,
    y luego embravecida
    que estalla y que se agita
    y mil rayos vomita
    y muertos por doquier.

  • - Que el trueno me despierte
    con su ronco estampido,
    y al mundo adormecido
    le haga estremecer,
    que rayos cada instante
    caigan sobre él sin cuento,
    que se hunda el firmamento
    me agrada mucho ver.

  • - La llama del incendio
    que corra devorando
    y muertos apilando
    quisiera yo encender;
    tostarse allí un anciano,
    volverse todo tea,
    y oír como chirrea
    ¡ qué gusto !, ¡ qué placer ..!!

  • - Me gusta una campiña
    de nieve tapizada,
    de flores despojada,
    sin fruto, sin verdor,
    ni pájaros que canten,
    ni sol haya que alumbre
    y sólo se vislumbre
    la muerte en derredor.

  • - Allá, en sombrío monte,
    solar desmantelado,
    me place en sumo grado
    la luna al reflejar,
    moverse las veletas
    con áspero chirrido
    igual al alarido
    que anuncia al expirar.

  • - Me gusta que al Averno
    lleven a los mortales
    y allí todos los males
    les hagan padecer;
    les abran las entrañas,
    les rasguen los tendones,
    rompan los corazones
    sin de ayes caso hacer.

  • - Insólita avenida
    que inunda fértil vega,
    de cumbre en cumbre llega,
    y arrasa por doquier;
    se lleva los ganados
    y las vides sin pausa,
    y estragos miles causa,
    ¡ qué gusto !, ¡ qué placer..!!

  • - Las voces y las risas,
    el juego, las botellas,
    en torno de las bellas
    alegres apurar;
    y en sus lascivas bocas,
    con voluptuoso halago,
    un beso a cada trago
    alegres estampar.

  • - Romper después las copas,
    los platos, las barajas,
    y abiertas las navajas,
    buscando el corazón;
    oír luego los brindis
    mezclados con quejidos
    que lanzan los heridos
    en llanto y confusión.

  • - Me alegra oír al uno
    pedir a voces vino,
    mientras que su vecino
    se cae en un rincón;
    y que otros ya borrachos,
    en trino desusado,
    cantan al dios vendado
    impúdica canción.

  • - Me agradan las queridas
    tiendas en los lechos,
    sin chales en los pechos
    y flojo el cinturón,
    mostrando sus encantos,
    sin orden el cabello,
    al aire el muslo bello...
    ¡ Qué gozo !, ¡ qué ilusión ..!!

Te espero en: wilucha@gmail.com

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12/02/2006

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